Con el descenso de los costos, el crecimiento de la demanda de electricidad y el aumento del número de competidores, la industria de la energía solar ingresa en un período de gran dinamismo. Como resultado de ello han proliferado las fusiones y adquisiciones y también la integración vertical, mientras los proveedores se disputan el mercado. Si bien alguna quiebra de alto perfil ocupó recientemente los titulares, el fracaso no deja de ser parte de la evolución natural de cualquier actividad económica, sostiene Carrie Cullen Hitt, vicepresidente de asuntos del estado en la Asociación de Industrias de Energía Solar de Estados Unidos y especialista con más de 15 años de experiencia en el sector energético. Si se contara con el mix adecuado de reglamentaciones, políticas e incentivos, la industria de la energía solar podría estar frente a una oportunidad inmensa, advierte.
La experta norteamericana Carrie Cullen Hitt explica por qué, con los incentivos correctos, la industria de la energía solar, cada día más dinámica, está en condiciones de dar un verdadero salto.
A medida que sus costos bajan, crece la demanda de electricidad y aumenta la presencia de competidores, la industria de la energía solar está ingresando en un período de gran dinamismo. Como resultado han proliferado las fusiones y adquisiciones, y también la integración vertical, mientras los proveedores luchan por liderar el mercado. Si bien alguna quiebra de alto perfil —como la de la empresa Solyndra— ocupó recientemente los titulares, el fracaso no deja de ser parte de la evolución natural de cualquier actividad económica.
Con el mix correcto de reglamentaciones, políticas e incentivos, la industria de la energía solar podría estar frente a una enorme oportunidad, asegura Carrie Cullen Hitt, directiva de la Asociación de Industrias de Energía Solar (SEIA) de Estados Unidos, quien recientemente disertó sobre el tema en la Wharton Energy Conference.
¿Cuál es el actual estado de la industria de la energía solar?
Estamos atravesando una transformación significativa, debido a tres grandes motivos. En primer lugar, los costos de la energía solar bajaron mucho en los últimos tres años, principalmente porque las compañías han logrado hacer un mejor trabajo.
La segunda razón es que los menores costos y la mayor eficiencia han generado una competencia importante entre los proveedores. Sólo en los Estados Unidos hay miles, algo que no ocurría hace seis años. El tercer motivo es el impacto del clima económico, que influye en el nivel de los créditos e incentivos fiscales. Esto nos lleva a preguntarnos cuál es el impacto de las políticas gubernamentales, y a reflexionar sobre cómo deberían implementarse en el futuro.
¿En qué medida afectará esta transformación a los diversos participantes?
A medida que la industria se consolida, aumenta la adquisición de nuevos emprendimientos. Ahora, la gran presión se ejerce en la fabricación, pero también observamos que algunos desarrolladores comienzan a adquirir otras compañías o a fusionarse con ellas. Los fabricantes puros están buscando maneras de reducir la línea de tiempo en las ventas y los costos de distribución. Si antes trabajaban con 300 proveedores, muchos apelan hoy a la integración vertical para acceder directamente a los consumidores. En algunos casos, los fabricantes deciden convertirse en desarrolladores y construyen esas capacidades internamente. Hay mucha actividad a lo largo de toda la cadena de valor. Por ejemplo, a finales de noviembre de 2011, NRG Energy, una gran empresa estadounidense que participa en todos los aspectos de la generación de energía, compró la firma Solar Power Partners, de California, con la intención de ayudar a ese estado a cumplir con sus metas energéticas. Otro caso: el fabricante alemán Q-Cells SE comenzó a volcarse hacia el desarrollo, y actualmente está construyendo el parque solar más grande de Europa.
¿Cómo evolucionará la industria en los próximos años?
La industria de la energía solar aún es joven. Si bien se han estado construyendo paneles solares durante los últimos 25 o 30 años, apenas despegó hace unos seis años. Todavía queda mucho camino por recorrer. Cuando la economía repunte, necesitaremos nuevas fuentes de electricidad que tendrán que provenir de todas partes, incluyendo la energía solar. La gente se exaspera cuando lee en los diarios que empresas como Solyndra o Evergreen Solar han quebrado. Mi opinión es que se trata de algo que ocurre a medida que una industria madura. Hay compañías y productos que no logran sobrevivir, pero eso no significa que la industria esté fracasando. Un hecho interesante, pero poco conocido, es que muchas bases militares de los Estados Unidos han adoptado la energía solar, en un intento por bajar costos y lograr independencia energética.
"Cuando la economía repunte necesitaremos nuevas fuentes de electricidad, que tendrán que provenir de todas partes, incluyendo la energía solar."
¿Cuáles son los principales obstáculos?
El fundamental es el marco de monopolio jurisdiccional que hoy rige. No estoy culpando a las empresas de servicios públicos. Es sólo la manera en que se ha armado la estructura, y eso no cambiará. Si uno quiere interconectarse, tiene que llamar a esas empresas. En algunas áreas, las cosas se demoran debido a la incertidumbre acerca de las reglamentaciones, como las que obligan a cada estado a generar un cierto porcentaje de su electricidad a partir de fuentes renovables. Y, con la confusión política y económica actual, llega la incertidumbre acerca del modo en que los estados comprometidos están implementando sus políticas. Esto genera un riesgo que termina siendo muy costoso.
Los bajos precios del gas natural también están causando cierta distracción. Las personas miran a su alrededor y dicen: “Tal vez no haga falta preocuparse tanto por las energías renovables”. La gente percibe, erróneamente, que siempre habrá gas barato. Y si bien la energía solar exige un costo inicial alto en comparación con otras fuentes, no requiere gastos posteriores de combustible. No se trata de que las distintas fuentes de energía se excluyan mutuamente; se necesita una combinación de muchos combustibles, y para ello hace falta una política energética sólida. Esta visión a más largo plazo tendría que provenir del Congreso. En los Estados Unidos, hoy no existe a nivel nacional, y ése es el motivo por el cual me centro en los estados.
¿Qué está ocurriendo en los estados?
Los factores que determinan la bondad de un mercado se pueden ubicar en cuatro compartimentos. En el primero están las reglas de medición de la red, que permiten que los clientes produzcan energía cuando no la usan y la vendan nuevamente al sistema, para quedar con crédito energético. En el segundo compartimento están las reglas de interconexión: si alguien está construyendo sistemas solares, quiere tener la capacidad de conectarse a la red. Luego están los estímulos, como los reembolsos y los incentivos fiscales, que deberían sostenerse en el tiempo. El cuarto y último factor son las estructuras tarifarias. Todos los clientes de Estados Unidos son abastecidos por una empresa de servicio público; y cuando tratan de instalar un sistema de energía solar, la relación que mantienen con esa empresa, sumada a la estructura tarifaria vigente, puede convertirse en una barrera, o bien en un complemento. Los progresos en estas cuatro áreas varían según los estados. En términos de negociación de las estructuras tarifarias, al principio hubo resistencia; pero, desde hace unos seis años, alrededor de 10 de las empresas de servicio público más progresistas decidieron hacer que las cosas funcionen. Con respecto a la posibilidad de medición en la red, si bien hubo altibajos, en la actualidad 46 estados cuentan con ella. El escenario es complejo, porque el sistema que tenemos en Estados Unidos, con sus regulaciones y políticas en materia de electricidad, tiene unos 100 años de antigüedad. Es un problema importante, y todas las medidas que observamos buscan esquivar ese sistema.
“Ahora la gran presión se ejerce en la fabricación, pero también observamos que algunos desarrolladores comienzan a adquirir otras compañías o a fusionarse.”
¿Quién está haciendo las cosas bien?
El estado de California, sin duda. También Nueva Jersey, que es el segundo estado norteamericano en términos de energía solar. Sin espacio suficiente para construir plantas de energía convencionales, decidieron que no querían depender exclusivamente de los combustibles fósiles, y tampoco de la importación. Después está el caso de Arizona, que si bien suele ser visto como un estado más conservador en lo político, entiende el valor de la energía solar desde el punto de vista económico. Los recursos relacionados con el agua son un problema importante en la región, y la energía solar utiliza menos agua que la generación tradicional. Este beneficio es muy valorado por los diseñadores de políticas de Arizona, ya que convierte a la energía solar en una fuente muy prometedora en el largo plazo. Cada estado tiene su particularidad. Pero los cuatro compartimentos que mencioné conforman el modelo básico. Debemos analizar cuáles son los obstáculos, y si existen leyes y regulaciones dentro de cada estado que ayuden a derribarlos. Hay que ver cuáles son las estructuras tarifarias, las reglas de interconexión y las de medición de la red. Y el aspecto económico: cómo funcionan los incentivos y los reembolsos fiscales. Estas son las cosas que tendremos que observar.
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